lunes, noviembre 28, 2005

¿Sí o No?

Ya queda menos de un mes para las elecciones… y por alguna razón el olor a “segunda vuelta” se siente… o “los de allá” quieren que los “de acá” lo sintamos.

No puedo evitar acordarme de esa época, en que de verdad la mayoría de los chilenos peleaban por lo mismo… POR EL NO!!!

Por alguna razón, más bien, por razones de constitución de mi familia, de crianza, yo siempre, a pesar de mis pocos años en ese entonces, estuve sumamente informada y fui muy participativa en este tema… la política.

Concentraciones a las que TT y el Aranda fueran, ahí partía yo con ellos… me acuerdo perfecto el día del atentado a Pin8… me acuerdo perfecto haber pensado: “qué lata que les falló la puntería”, por supuesto sin pensar en las consecuencias que eso habría traído… o sea, con 7 u 8 años sólo pensaba en que este personaje mefistofélico desapareciera de la faz de la tierra, y punto. Casi como matar a Freddy Krueger…

En fin… todo pasó, y a pesar de las campañas de terror la gente estaba decidida a votar por el NO. Todos remaban para el mismo lado (bueno, la gran mayoría)… ¿Y se acuerdan de los míticos cómputos de Cardemil? (otro personaje nefasto)

¿Y qué pasa ahora? Me huele a elecciones del 99, cuando Lagos comenzó a perder terreno con un Lavín sumamente utópico, y que a muchos nos sonaba a “encantador de serpientes”… Felizmente las serpientes no eran mayoría, pero casi… las vimos verdes…

Y 6 años después, la historia se repite, pero ahora con el hermano del papurri más tóxico del país ¿Por qué está encantando a la gente? ¿Por qué a gente que se supone debiera tener claro que por ahí no va la cosa? ¿Realmente hay un manejo de los medios? Porque si es así, los felicito… hay muchos de nosotros que les compramos el cuento.
La verdad es que no se qué creer…

¿Qué pasa Michelle? ¿Iremos a una segunda vuelta, igual que el 99?
¡¡¡Por favor NO!!!
Hago un llamado a los que le siguen el juego a Piñera, llegando a considerar la posibilidad del “voto de protesta” de primera vuelta, dándoselo a Hirsch…
¡¡¡NO LE SIGAN EL JUEGO A LA DERECHA!!!
Definamos el 11 de Diciembre ¡Y PUNTO!

…vamos a decir que NO, oh oh…

lunes, noviembre 14, 2005

¿Mito urbano o certeza absoluta?

“En la puerta del horno se quema el pan”…
¿Qué de cierto hay en este dicho, o mejor dicho, qué importancia se le asigna en la vida diaria?
Por qué, generalmente, cuando uno tiene una posibilidad de proyecto, de la índole que sea, uno se lo guarda, porque “trae mala suerte” contarlo antes… ¿qué tipo de creencia es esa? pero en realidad, por qué lo ponemos en práctica una y otra vez?

¿Cuántas veces uno ha tenido una idea, o un proyecto a punto de salir, y mata a última hora? Empiezan los cuestionamientos… ¿se lo habré contado a mucha gente?
O cuando, por ejemplo, uno descubre que te gusta una persona, y te quedas callada, tanteando y después ganando terreno, pero claro, sin confesarlo, porque “puede que no te resulte”…

¿Por qué tenemos que pensar eso?
Por qué no pensar en que simplemente no tenía que pasar, y punto!

No puedo evitar recordar un episodio que ocurrió hace unos años… tenía una pega lista, en un boliche de moda en esa época, y cuando venía de allá, justo cuando habíamos quedado listos con el dueño (solo de palabra… sí, TONTA YO, JAVIERA!!!) me encontré en el metro con una “amiga”… una de esas amigas entrecomillas… de esas. Me preguntó que de dónde venía, y este maldito dicho resonó en mi mente… “en la puerta del horno se quema el pan”… pero la verdad es que inmediatamente se me vino a la cabeza el concepto de amistad… obviamente terminé contándole a mi amiga entrecomillas de dónde venía, y 3 días después ella terminó aserruchándome el piso… linda cosa… buen dicho, buen concepto de amistad…

Obviamente, en este caso, el comportamiento va directamente relacionado con el código de barras de cada uno ¿pero y si me hubiese quedado callada ese día en el metro?
Who knows…

En este momento hay varios proyectos en mi vida… en todo orden de cosas… ¿se me quemará el pan en la puerta del horno si los comparto?... sigo cayendo en lo mismo…

viernes, noviembre 11, 2005

Cimitero Generale

La odié…
Saber que estaba encerrada, ahí, con todas esas historias de muertes itálicas que no me pertenecían, y más encima con ella histérica a mi lado me ponía peor.
La verdad es que nunca quise ir a conocer ese “caracol”, que en vez de tiendas tenía nichos y muertos.
Sus gritos se iban alejando en mi mente, mientras las imágenes de los italianos, en su mayoría ya olvidados, se apoderaban de mi conciencia…
El frío y la oscuridad ya no importaban… estábamos ahí, con ellos… en el segundo de ocho pisos…


Ni muerta ni italiana, pero estaba con ellos.