Lo primero es contar el cómo y por qué de esta temática en este post, en particular.
Esta semana también la Maida concretó la compra de su Dpto… SU DPTO! Transmite como loca… ¡cómo no! La felicidad le sale por los poros. ¡Salud por eso también! En fin. Fue exquisito. Estábamos los precisos (según yo, y tomando en cuenta los “grupos” como le gusta catalogarlos a la Galia), salvo los barceloneses, obviamente… Los echamos de menos… Fue un momento sumamente especial. Emocionante. Sentía que tenía la cara rígida, como con una sonrisa eterna, tatuada y firme.
Comenzamos a hablar de los invitados. Tantos recuerdos del colegio… Siento que cuando se está en el colegio uno no piensa en la amistad más allá . Tienes a tus amigos a la orden del día, al alcance de la mano... Y a la hora de salir de 4to juramos y requete juramos seguirnos viendo, y creemos que las amistades van a seguir para siempre... sin embargo en la mayoría de los casos la "onda" se pierde.
Como me posteó una sabia amiga, el tiempo te junta, te separa, y te vuelve a juntar, y eso ha sido una de las revelaciones más bonitas de la vida. Tengo amistades que son eternas de viejas, y que siguen, como con pilas duracell. Hay otras de las que quedan recuerdos muy bonitos, por lo que significó en su momento, y otras que aunque tengan interrupciones, siguen ahí, siempre. Es más, se van afianzando a medida que pasa el tiempo, y a medida que uno va creciendo también.
Soy afortunada. Tengo amigos de todos los tipos descritos arriba. Yo los quiero, y ellos me quieren… yo lo siento. A veces me echan tallas, que soy “la amiga de todos”, casi como “el canapé”, pero la verdad es que yo me río…
Y me río…
¡¡¡Y LOS QUIERO!!!